Una semana en Menorca

16.9.16

Uno de los viajes imprescindibles dentro de nuestro país es Menorca. En este post te cuento mi experiencia de una semana en la isla y algunos consejos a tener en cuenta si estás pensando en visitarla.





Este verano mi novio y yo decidimos visitar Menorca ¡en pleno agosto! Lo que puede parecer una locura responde a una buena oferta de vuelos que nos encontramos de casualidad y a un pequeño impulso que no volveríamos a repetir. Me explico: Menorca es uno de los lugares más visitados de España en verano, así que agosto, fecha en la que coinciden las vacaciones de la mayoría de la gente, os podéis imaginar el hormiguero que se puede formar allí. Así que aquí va mi primer consejo: no visitéis la isla en agosto. Aunque el viaje haya sido una pasada y hayamos quedado encantados con Menorca, hemos echado mucho en falta un poco de silencio y tranquilidad en las calas y poder verlas sin ese feísmo sombrillil que acompaña a todos nuestros guiris.

Nos alojamos en la casa de Paco, un hombre que ofrecia una habitación en Airbnb (una web donde particulares alquilan su casa o habitaciones de su casa por precios mucho más competitivos que cualquier hostal o pensión). Por aproximadamente 40 euros la noche (precio mucho más que asequible en Menorca) tuvimos una habitación doble en una casa encantadora con todos los servicios que podríamos necesitar y muy bien situada (en plena cala Santandría, cerca de Ciutadella).

Para movernos por la isla, alquilamos un coche mediante la app Amovens. Pagamos algo menos de 200 euros por un golf que respondió perfectamente y nos vino genial; segundo consejo: alquilad un coche, una moto o lo que sea, pero no se os ocurra visitar la isla sin medio de transporte

Tema comidas. Nosotros íbamos asustados creyendo que iba a ser imposible comer fuera y con la idea de subsistir a base de bocadillos y tuppers. Pues sí, Menorca es caro, pero tampoco es para tanto. El máximo robo que vivimos fueron 3 euros por una Estrella Galicia en una terraza en Cala en Bosch; por lo demás, precio aproximado de una caña 2 euros; desayuno de tostada con tomate y café por 3 y pico; cenas completitas por menos 10 euros... El caso es buscar, no dejarse influenciar por las ofertas para turistas y no caer en el consumismo de la isla. Nosotros desayunábamos en Cala Blanca (íbamos variando pero generalmente nos gastábamos 3-4 euros por cabeza cada uno); acto seguido parábamos en un supermercado a comprar bocadillos para el mediodía y alguna fruta para media mañana y merienda (y mucha agua, ya que la de los grifos es intragable). Por las noches nos dábamos el lujo de cenar fuera, tanto menú de 10 euros con bebida incluida como tapeo. En Menorca las tapas cuestan aproximadamente 4 euros pero no tienen mal tamaño, son como medias raciones. Un día cenamos bien sabiendo que nos íbamos a gastar bastante más en un pub irlandés en el que solíamos estar todos los días después de cenar; se llamaba Blarney Stone y quedamos encantados con su fish and chips, su salsa de queso de Menorca, la carne con salsa de Guinnes y la carrot cake.

Antes de pasar a detallar día por día las rutas que seguimos, tengo que deciros que si queréis sacar partido a la isla vayáis preparados para caminar y sudar: calzado cómodo, gorrita y mucha agua. Podéis visitar Menorca en plan turismo playero, pero os perderéis las mejores calas a las que para acceder hay que pegarse unas buenas caminatas. Sabed que Menorca se puede dividir en norte y sur: las calas del norte son las más vírgenes, de difícil acceso, poco masificadas, arena rojiza, naturaleza (abstenerse familias con niños o ancianos). Mientras que las del sur son las típicas de arena blanca de las fotos, pero a tope de gente, sombrillas y barcos. 

Seguramente se me olviden calas y pueblos, porque la verdad es que no paramos un segundo, pero aquí va lo más destacable:



Llegamos al aeropuerto de Mahón más o menos a las 4 de la tarde. Nuestro destino es la zona de Santandría, así que para llegar hasta allí primero tenemos que ir a Ciutadella. Primero, justo en la puerta del aeropuerto, cogemos el bus 01 hacia la estación de autobuses de Mahón, que cuesta 2,50€. Desde allí, el bus sale cada hora y cuesta poco más de 5 euros; el trayecto se nos hace un poco pesado (aproximadamente 45 minutos), porque el bus hace bastantes paradas y estábamos deseando llegar. 

Una vez en Ciutadella, preguntamos cómo se iba a Santandría, nos indican dónde se coge el autobús y, dado que ya había pasado, nos ponemos en contacto con Paco (el señor de la habitación) que, muy amablemente, nos viene a buscar en su todoterreno y nos lleva a su casa. En 5 minutos llegamos a Santandría, a un chalet de tres pisos y piscina en una zona residencial super bonita. Respiramos tranquilos porque la habitación es mucho mejor de lo que esperábamos; nos instalamos, nos ponemos cómodos y nos vamos a conocer la zona. Paco nos recomienda ir a ver la puesta de sol a la zona de Cala Blanca, así que apuramos un poco, ya que, con todo esto, son casi las 9. 

Con una puesta de sol preciosa, esa atmósfera de paz que se respira y una temperatura muy agradable, nuestras primeras sensaciones de la isla son geniales. Tenemos hambre, así que vamos a buscar dónde cenar. Nos decantamos por un menú de 10 euros en un local en Cala Blanca lleno de turistas. Mi novio escogió lasaña de primero y sardinas de segundo; yo gazpacho y pollo asado. Para beber pedimos vino rosado de la casa y de postre profiteroles y tiramisú. Nos quedamos bastante contentos y nuestras barrigas bien satisfechas. Antes de irnos para casa, nos sentamos en una terraza a tomarnos un par de pintas a 2 euros cada una. Con un agradable paseo de vuelta nos volvemos a la habitación a planear el día siguiente y a descansar.

Puesta de sol en Cala Blanca Menorca
Puesta de sol desde la zona de Cala Blanca




Nos despertamos a las 9, nos vamos a desayunar a la misma zona donde cenamos el día anterior y nos vamos a por el coche que habíamos alquilado al punto de encuentro, la cala de Santandría (pequeñita pero bonita). Me toca conducirlo a mi. Ponemos rumbo a las calas más cercanas, previa parada en un supermercado para comprar unos bocadillos para el mediodía. Por el camino vemos Cala Blanca (está bien aunque no nos sorprende) y el faro de Cap d'Artrutx

Cala de Santandría en Menorca
Santandría
Llegamos a la primera cala de verdad, Cala En Bosck; me parece preciosa, aunque no se puede disfrutar del todo porque está a tope de turistas y sombrillas; aún así, me enamoro de esa arena blanca y del agua tan cristalina y a tan buena temperatura. Despúes de un buen baño, nos secamos un poco al sol y nos tomamos algo en una terraza. Nos dicen que se puede ir caminando hasta la playa de Son Xoriguer, más grande pero menos masificada, donde nos damos otro buen baño de mar y de sol. 

Cala en Bosch, Menorca
Cala en Bosch

Vamos hacia el coche y paramos en un parque a comer nuestros bocadillos. Ponemos rumbo a Cala en Brut, una cala famosa por no tener arena, sino plataformas de cemento desde donde la gente se lanza al agua. Nos gusta, nos parece original, pero está terriblemente masificada. Nos buscamos un sitio donde estar un poco solos y nos tiramos al agua. Otro ratito más para secarnos y nos vamos a otra cala cercana; Cala en Blanes. Por supuesto, en esta cala también nos bañamos y estamos mucho más a gusto ya que, ya son las 6 y casi no hay gente. Estamos allí hasta la hora de cenar, así que volvemos a nuestra zona para cenar.

Cala en Brut, Menorca
Cala en Brut



Nos ponemos ropa cómoda y deportivas porque hoy toca darse caña. Cogemos el coche y tiramos hacia el norte. Nuestra primera parada es en Cala el Pilar. Dejamos el coche y nos ponemos a caminar, más o menos 40 minutos por un terreno desigual, montañas, arena, gravilla, tierra, un poco de todo, tanto cuesta arriba como cuesta abajo. Merece la pena porque nos encontramos con una preciosidad de cala de arena rojiza y agua muy cristalina. Apenas hay gente, se está de maravilla, así que pasamos un buen rato allí. Esta cala se encabeza nuestro top de calas chachis.

Camino de vuelta, ya tenemos hambre, así que a comer nuestros bocatas y a por otra. Toca caminar de nuevo, esta vez hasta Cala Pregonda, no sin antes un paseito en coche que se las trae (hay que ir a 20 por hora porque el terreno está sin asfaltar y veo que peligran las ruedas y la amortiguación del coche). Después de esto, otra media hora de caminata hasta Pregonda, otra preciosa cala de arena rojiza y un paisaje lunar.

Cala Pregonda, Menorca
Cala Pregonda

Cala Pregonda, Menorca
Cala Pregonda


Ese día, también vamos a la playa de Cavallería, de acceso mucho más fácil (por ello también tiene bastante gente). Allí nos embadurnamos en arcilla roja, nos bañamos, nos ponemos al sol... Esta también es de mis favoritas.

Ya que estamos por el norte, nos acercamos hasta el pueblo de Fornells, característico por sus casas blancas y un ambiente muy tranquilo y silencioso. Este pueblo es famoso por su caldereta de langosta y, aunque se nos ponen los dientes largos, finalmente los precios desorbitados nos invitan a no probarla.

De vuelta hacia nuestra zona, nos paramos en un pueblo que vimos a la ida, Es Mercadal, y aprovechamos para probar las famosas ensaimadas con una leche merengada fresquita. Nos vamos a dar un paseito por Ciutadella y a cenar un par de tapas en una terraza.

Dulces menorquinos
Ensaimada y leche merengada en Es Mercadall




Hoy nos decantamos por el sur y algunas de sus calas de arena blanca. Nuestra primera parada es en Cala en Porter, Este día el sol picaba mucho y hacía calor, así que nos lo tomamos más de relax y pasamos varias horas en la cala (bajo la sombrilla, por supuesto). 

A continuación, pusimos rumbo a la Cova de n'Xoroi, a la cual finalmente no entramos porque básicamente es un bar/pub/discoteca cuyo precio de entrada eran 18 euros. Nos lo recomendó mucha gente pero lo pensamos mejor y preferimos gastarnos ese dinero en otras cosas. 

Vamos hacia Cales Coves sin saber lo que nos vamos a encontrar. Hay un buen caminito bajo el sol para llegar (20 minutos bien a gusto). Estamos muy acalorados, tenemos sed... pero llegamos a la cala más impresionante de Menorca. No tiene arena, para mi no es una cala, pero es el lugar más increible en el que he estado. No puedo describirlo, tenéis que verlo. Bañarse allí es una experiencia genial. Volvería a Menorca solo por bañarme allí otra vez. El agua está rodeada por rocas de gran altura que forman cuevas (de ahí su nombre). La desgracia es que los yates llegan hasta allí y estropean ese paisaje tan espectacular.

Cales Coves, Menorca
Cales Coves

Cales Coves, Menorca
Cales Coves

Este día también paramos en Es Canutells, un pueblo en el que no me importaría tener una casa para escaparme de vez en cuando, es básicamente eso, una cala, un puerto, y casas enormes y super lujosas. Digamos que es el pueblo más pijo de Menorca.

Otro pueblo en el que paramos es Binibequer. La palabra para describirlo es pintoresco por la forma de sus casas. Nos damos un paseito y nos vamos ya pensando en cenar. Para ello paramos en Ferreries, un pueblo de camino a Ciutadella nada turístico. Cenamos un par de tapas cada uno super baratas y muy ricas en el bar de una peña de aficionados del Barça.

Binibequer, Menorca
Binibequer




El cansancio en nuestros cuerpos es interesante por las caminatas que nos estamos pegando pero, como nos va la marcha, hoy también toca día duro por el este de la isla. Nuestro objetivo final es Mahón, así que tomamos ese rumbo y vamos parando en diferentes sitios. El primer lugar donde paramos es Alaior, un pueblo que, de casualidad, celebraba sus fiestas. Nos damos un paseo con todo el ambiente festivo (era una fiesta de caballos, había banderines de colores, serrín por todo el pueblo y un montón de caballos peinados y vestidos para la ocasión). Probamos por primera vez la pomada , una bebida típica de Menorca a base de refresco de limón y ginebra autóctona, que tuvimos que tirar a la basura porque era intragable.

Alaior, Menorca
Alaior

La siguiente parada es ya en Es Grau, una playa bastante fea para lo que estábamos acostumbrados a ver pero que disfrutamos al máximo. Justo enfrente está la Isla de Colom, a la que solo se puede acceder por mar. Mi novio tenía pensado llegar hasta ella nadando, pero a mi me parece una locura, así que le propongo acompañarlo a nado a otra cala que veíamos a lo lejos y le parece bien. Tras veinte minutillos de travesía a nado llegamos a una cala nudista mucho mejor que la playa de Es Grau y la satisfacción de haber llegado hasta allí nadando. 

Las siguientes calas están en la zona del faro de Favaritx y requieren también de una buena caminata que merece mucho la pena. Por el mismo camino, te encuentras primero la Cala Presili (que solo vimos desde arriba porque no nos llamó mucho la atención) y, un poco más lejos, Cala Tortuga (recibe su nombre porque supuestamente en ella se pueden ver tortugas). Mi novio se quedó enamorado de esta cala. Lo que la diferencia es que el paisaje es también tipo lunar, muy rocoso y salvaje pero la arena es muy blanca y las aguas cristalinas y turquesas.

Ya que estamos, aprovechamos el final del día para visitar Mahón y cenar por allí. Es la zona más poblada de Menorca, ya más tipo ciudad, y me gustó mucho, es diferente a cualquier lugar que he visitado. Paseamos por la zona vieja y preguntamos por algún sitio para cenar; nos recomiendan ir hacia el puerto, ya que está repleto de restaurantes, pero no era lo que buscábamos (precios muy elevados) así que damos vuelta en busca de unas tapas más sencillas. Nuestro gozo en un  pozo porque el sitio donde nos quedamos, además de un servicio pésimo, nos acabaron cobrando bastante más de lo que teníamos pensado pagar.




Solo nos queda un día para descubrir Menorca y todavía no hemos visto las calas más famosas. Nos levantamos pronto y cogemos el coche para irnos hacia Macarella (hay que ir con tiempo porque el aparcamiento es limitado y una vez están todas las plazas cubiertas, no se puede acceder). Por supuesto, para llegar a ella hay que caminar, cosa con la que no contábamos, al ser tan turística. Al estar tan masificada nos defrauda un poco pero es realmente bonita. Para llegar a Macarelleta se puede ir caminando o en barco, pero como nosotros somos un poco especiales, nos atrevemos a ir a nado, aunque no se veía desde allí. Por supuesto, Macarelleta es mucho más bonita, más calita pequeña, de esas que nos gustan a nosotros. Después de volver a nado a Macarella, también hacemos el mismo camino a pie, ya que hay que subir a una altura desde la que se ven ambas calas y donde se pueden sacar unas fotos muy bonitas.

Macarella, Menorca
Macarella
Macarella, Menorca
Macarella


Macarella, Menorca
Macarella
Antes de comer paramos en Cala Turqueta, otra de las famosas calas de la isla. Su nombre viene de que las aguas parecen mucho  más turquesas que otras pero, de nuevo, debido a su masificación, nos defrauda un poco. Allí mi novio conoció a las medusas por primera vez, que le regalaron dos preciosas picaduras. No podía marcharme de Menorca sin disfrutar de un coco y una piña recién abiertos en la playa (en muchas playas hay vendedores ambulantes de fruta).

Mitjana y Galdana las vimos "por arriba" sin pararnos demasiado porque ya estábamos un poco saturados de calas y no nos llamaron especialmente la atención, pero quedan de camino y no está de más verlas. Para Mitjana hay que darse un paseito y es una cala diferente pero bastante pequeñita y vírgen, mientras que Galdana es totalmente turística, con hoteles a pie de playa que estropean todo su encanto.

Aunque ya habíamos estado en Ciutadella, todavía no la habíamos visto un poquito más a fondo, así que decidimos ir hasta allí a tomarnos una ensaimada y ver el partido de baloncesto (nuestro viaje coincidió con los Juegos Olímpicos). Dimos un bonito paseo por la zona vieja, comimos nuestra ensaimada y encontramos un local a precios muy asequibles (caña a 1.60€) donde aprovechamos para cenar.




Maletas en  mano, a las 8 de la mañana tomamos el bus a Ciutadella, después a Mahón y, finalmente al aeropuerto. El viaje se hace más corto porque hay menos tráfico y menos pasajeros. Volvemos a Santiago muy morenitos, cansados y con la sensación de haber aprovechado al máximo el viaje. 


¿Volveremos? Seguramente no, hay muchos sitios que visitar antes de repetir destino.
¿Recomendable? Mucho, pero no en agosto.


Y vosotros, ¿habéis estado ya en Menorca o en otra isla balear? 


2 comentarios :

  1. aays que bonito todo me encanta ♥ buff como me gustaría ir de verdad que ganas me entran pero eso de no tener compañia ni dinero muy malo gracias por enseñarnos todo linda me alegro que disfrutarais tanto en las vacaciones y fuera tan bien si que visteis cosas jeje muchos besos feliz semana

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  2. Tengo muchísimas ganas de ir!está biem que menciones lo de zona norte con niños mal....
    P.D: me.encanta tu blog!

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